8 may 2026

Collapse (2026) de Anat Even

Collapse. Face à Gaza es un documental filmado en la frontera israelí ante Gaza, en la zona donde se cometieron los asesinatos en los kibuts el siete de octubre de 2023 y en la que comenzaron los bombardeos israelíes. La directora vuelve al kibutz donde vivió, y donde vivieron y murieron sus amigos. Registra imágenes y sonidos tempranos: de la comunidad desierta, de los pájaros (muchísimos pájaros, un pavo real, cuervos que sobrevuelan), del bombardeo constante en la frontera. La vegetación es densa y hermosa, es un bello lugar para vivir si sólo se ven las fachadas desde fuera. Pero los pájaros están desquiciados, el chirrido es intenso, los bombardeos no cesan.

De ahí en adelante, la directora viaja con su cámara, impotente, registrando imágenes de la destrucción de la  ciudad al otro lado de la frontera; del bloqueo a los convoys humanitarios; de los mítins de los colonos israelíes que plantean que hay una "necesidad existencial" (un sintagma que parece tomado de Carl Schmitt) de "destruir, expulsar y colonizar" Gaza porque formaría parte de la "tierra prometida" de Judea; del turismo extranjero en los lugares del atentado; del turismo israelí para ver la destrucción de Gaza desde un mirador; de la minúscula resistencia de la izquierda israelí; de los entrenamientos militares en los patios de las casas abandonadas; del cambio de discurso de los que solían ser de izquierda y ya no lo son; de la visita del "monstruo Desastre" Netanyahu al kibutz; de las aplanadoras empleadas para arrasar los escombros.

Las imágenes están apuntaladas por una música sutil, delicada, que casi consiste tan solo en pulsaciones ambientales metálicas, a cargo de Eli Shargo. Escuchamos, además, la correspondencia que Even mantiene con su amigo parisino Ariel Cypel, que figura como coescritor del documental y productor, y con otras personas que dan precisiones sobre el sonido de las aves y el temblor de la tierra bombardeada, y los testimonios de un médico y una madre palestinos.

Aparte de eso y de ligeras intervenciones de la directora para calificar el desastre humanitario y moral al que asiste (como el calificativo atribuido a Netanyahu, o una temprana designación de la guerra como forma de venganza, que al cabo de más de dos años de una guerra desproporcional y de los crímenes  cometidos o permitidos por el Estado de Israel, merece claramente ser cuestionada), Even permanece generalmente en silencio detrás de su cámara. Quizás este mutismo voluntario es uno de los méritos de este documental, si lo comparamos, por ejemplo, con The Settlers de Louis Theroux para  la BBC: porque confronta al espectador con el colapso de la sociedad israelí que se inclina al deseo de exterminio de los palestinos a los que consideran como "ratas" (lo que nos recuerda dolorosamente aquella famosa historieta de Art Spiegelman) sin permitir ninguna mediación discursiva tranquilizante que venga a cerrar el horror de lo que se atestigua, indirectamente, al otro lado de la frontera.



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